ESE NUEVO MUNDO DEL FUTURO

Estrenamos esta sección con el primer artículo por parte de un miembro de la directiva. Esperamos que os guste.

Cierto fin de semana de noviembre me encontraba en casa de un amigo, con otros tantos más, para jugar a juegos de mesa de estrategia o rol.

He de decir que es algo que no habré hecho más de tres veces en la vida, y muy separadas en el tiempo, ya que siempre he jugado; pero en plataformas como las videoconsolas u ordenadores.

Además, al género de estrategia sí que juego mucho en ordenador, pero en mi vida había jugado a un juego de rol en su forma más antigua como lo es en el juego de mesa.

Así pues, empezamos a jugar a uno de rol, por petición popular. Y descubrí que en aquel juego, que era del universo del Señor de los Anillos, debíamos crear cada uno nuestro propio personaje, con todos los detalles -qué idiomas hablábamos y hasta qué punto los hablábamos, como era nuestro aspecto dependiendo de la raza que escogiésemos, que habilidades teníamos, como era nuestra personalidad- ya que después, durante el juego, todo era decisivo, hasta el más mínimo detalle. Una vez que todos teníamos listo nuestro personaje, era hora de elegir una historia o aventura que nuestra «Compañía´´ debía protagonizar.

Y es que, pasado un rato desde que comenzamos con la historia, la idea de la que voy a hablar en estas líneas me invadió la cabeza.

Es curioso como en el título aparece «nuevo mundo´´ o «futuro´´ pero yo he empezado hablando aquí de un mundo que ya tiene sus años y de algo que hice en el pasado y que sobre todo es del pasado. Ante esto, he de decir que era necesaria esta introducción para todo lo que vendrá a continuación.

Aquella idea que me invadió la cabeza era el resultado de lo que estaba viviendo en ese preciso momento: estaba muy bien el hecho de jugar en cierto salón de una determinada casa a aquel juego, narrando bien la historia y haciéndola interesante, pero faltaba algo. Ese algo era la inversión en aquel mundo, vivir de verdad aquella aventura y no en ese salón donde cada uno en su cabeza recrea aquella historia, pero sólo es en tu cabeza, quizás la veas mejor o peor, pero no es nada más y será diferente para cada uno de los que juega.

Y es que lo que le falta a los juegos de mesa como ese y a los videojuegos es la posibilidad de una inversión total, y cuando digo total me refiero al hecho de que estemos totalmente dentro del juego. Esta es la idea que me invadió, imaginad que podéis vivir esas aventuras, con vuestros amigos, en los mundos que queráis, cuando queráis y como queráis.

El ser humano y esa búsqueda interminable de la felicidad, que nunca consigue porque siempre hay algo que no puede ser, puede llegar a su fin con la creación de un universo virtual donde todo pueda ser; donde nada ponga un límite, simplemente tu imaginación o la imaginación de un programador o desarrollador.

Imaginaos que una persona quiere vivir en un mundo que sea de una determinada manera en cuanto a naturaleza, política, sociedad, clima, características, historia, cultura etc…puede existir, lo puedes tener.

Tu propio mundo virtual, que sólo ocupa unos megabytes, al que puedes entrar y salir cuando quieras y donde quieras con los dispositivos adecuados, donde puedes hacer lo que quieras y ser quien y como quieras, porque todo es virtual y nada pasará en la realidad.

¿Quieres vivir la experiencia de ser aquel futbolista que nunca llegaste a ser? Ahí podrás. ¿Quieres tener la apariencia que quieras en este nuevo mundo virtual? Por supuesto que puedes, eres un avatar, no eres real, todo es virtual, así que podrás ser lo que quieras ser. ¿No te gusta el mundo real? No te preocupes, accede a este universo virtual donde tu mundo podrá ser como tú sueñes.

Piensa en cualquier cosa que te gustaría hacer en el mundo real y que no esté dentro de tu alcance o de tus posibilidades, en este mundo virtual podrás.

Imaginad todas las posibilidades que abre esto.

Y por supuesto, no hablamos de un universo en el que sólo estés tú, podrías visitar el mundo de tu amigo o el de una persona que esté conectada en este mundo virtual lejos de ti.

Esto, por supuesto, estaría todo construido por desarrolladoras o personas que tengan la capacidad de generar contenido para este mundo virtual como por ejemplo ropa para tu avatar, apariencias, vehículos, tipos de mundo, etc…

Todo lo que os podáis imaginar, se podría comprar, intercambiar y en resumen, comerciar.

También existiría contenido libre diseñado e introducido en este mundo virtual por aficionados y demás, tal y como pasa actualmente, no sólo crean contenido grandes empresas. Quizás también se invente la forma en la que puedas extraer de tu cabeza una visualización de una idea e insertarla en estos servidores del mundo virtual y hacerlo realidad, así toda persona capaz de imaginar algo podría crear contenido.

En definitiva, estaríamos hablando de un nuevo universo paralelo virtual, que precisamente por tener esta característica de ser virtual, podría ser en la parcela individual de cada uno como cada uno lo desee y, en los lugares de toda la comunidad, siguiendo un único estilo o forma… ¿Quién sabe?

Y esto es lo que Steven Spielberg plantea en su película «Ready Player One´´, que tras tener unas líneas generales sobre este tema a raíz de aquella tarde, me ayudó a contemplar aún mejor esta idea, porque ambos sorprendentemente coincidimos en ella totalmente -y no, no hemos hablado de ello y la película la vi después de tener mi esquema de este ensayo hecho-.

En ella, Spielberg plantea un mundo en el año 2045, un mundo del que la gente desea evadirse y por ello se conecta a «Oasis´´ -el nombre del universo virtual ya os da una pista de qué es en relación con el mundo real, pues eso, un oasis´´ que es una dimensión virtual donde la gente, jugando en su casa, entra con su avatar -que es como el quiera, con las apariencias que haya comprado y modificable tantas veces como desee- y con un nombre de usuario que no tiene por qué corresponderse con el del mundo real.

En Oasis existen un montón de mundos que visitar y donde pasar el rato, incluso se ve como hay gente que desciende por unas pirámides nevadas con esquís, se deja ver un mundo con apariencia de Minecraft, otro mundo donde es todo como en DOOM y donde va la gente que quiere una inmersión total en un «shooter´´, así como un largo etcétera; pasando también por discotecas, bibliotecas con la historia del creador de todo ese mundo virtual y demás -si alguien no ha visto esta película, se la recomiendo-.

Como veis, las posibilidades que ofrece algo así son infinitas y más cuando el mundo actual muchas veces lo único que ofrece son las ganas de desconectar de él, evadirse y conectar con otros mundos.

Pero, podemos añadir un ingrediente más a este coctel utópico de ciencia ficción y es que, en la película, aunque la persona juegue y entre en este mundo virtual, sigue en el mundo real porque se conecta a través de una plataforma de realidad aumentada. Nunca abandona el mundo real.

Entonces, ¿qué pasaría si el dispositivo mediante el cuál se accediese a esta nueva dimensión fuese un portal que te permitiese abandonar la realidad para virtualizarte?

Podríamos estar hablando de acabar con la superpoblación, ya que podríamos traspasar personas a aquel mundo suyo virtual de ensueño, donde se puede hacer de todo salvo comer y dormir, donde los años no pasan y donde la muerte no llega. Despoblar el mundo real jamás habría sido tan fácil, tendríamos dos mundos y uno de ellos, el único límite que tiene son los terabytes -y quizá la electricidad que consuma-. Además, en este mundo virtual también podrías trabajar para ganar monedas con las que luego comprar nuevo contenido descargable para tu avatar o tu mundo particular.

Incidiendo más en el tema de la muerte, al ser un mundo virtual, siempre podríamos guardar en él a nuestros familiares que en el mundo real ya han agotado su tiempo ¿verdad? -insisto en que debéis ver Ready Player One, pero no diré más-.

Además, este universo virtual no sólo lo habitaríamos nosotros, sino que existirían, por supuesto, los PNJ o «personaje no jugador´´ -NPC por sus siglas en inglés- tal y como existen hoy en día en los videojuegos, pero con una IA -inteligencia artificial- acorde a los avances tecnológicos del año 2045 por poner un ejemplo. Estos PNJ habitarían el mundo ideal de cada uno y funcionarían como su sociedad con todo lo que ello conlleva.

Podría estar hojas y hojas hablando sobre las posibilidades en cualquier ámbito que abriría un universo virtual como el que aquí planteo, pero me limitaré a lo que ya os he comentado y dejaré volar la imaginación de cada uno.

A continuación, os contaré como seguramente ni Spielberg ni yo hemos sido los primeros ni los únicos en imaginar algo así, ya que esto es la etapa más avanzada de los videojuegos y los que conocemos actualmente, van encaminados a conseguir esto.

En un primer momento, lo que se busca con un videojuego es simular una experiencia, jugar a ser algo o alguien, juegos de conducción, de fútbol, de supervivencia entre otros. El fin siempre ha sido sumergir al jugador en esa experiencia con los avances que existen en cada momento.

En etapas más antiguas, era obvio que no era posible una inmersión al completo como propongo aquí, pero de ser posible, se hubiese hecho.

Esto estaba en la mente de cualquier programador y/o diseñador de videojuegos ya que, como muestra el progreso en este campo, actualmente contamos con la existencia de dispositivos tales como Oculus Rift, que son el inicio de todo este nuevo mundo que os estoy relatando.

Por otro lado, ya lo tenía en mente también Steven Lisberger al producir Tron, estrenada en 1982 y resucitada por Disney bajo la dirección de Joseph Kosinski en el 2010 -como pasa el tiempo…-.

Y es que algo así no sólo revolucionaria el mundo de los videojuegos, sino que también daría la posibilidad de vivir las películas tú mismo, como el protagonista, así como los libros. Quizás, debería hablar de que tanto películas y libros serían absorbidos por videojuegos, ya que al fin y al cabo, de muchos videojuegos se han sacado películas posteriormente o al revés, de muchas películas se han sacado después videojuegos; por lo que se evidencia que existe una relación entre ellos. Y, si de los libros se sacan películas y viceversa, también de los libros, siguiendo el razonamiento de antes y por sentido común argumental, se pueden sacar también videojuegos de esos libros.

Terminando ya este gran cóctel de ciencia ficción, creo que no hace falta decir -qué paradoja- que gran parte de lo recogido en estas líneas es una utopía actualmente, que estamos en camino de poder conseguir algo así, pero queda aún mucho por recorrer y avanzar. Quién sabe, quizás cuando lo consigamos, tenemos que poner horarios a esos servidores para no evadirnos tanto del mundo real y recordar que, aunque existe uno totalmente virtual donde todo puede ser, nosotros nos debemos siempre al real.

 

 

 

Rubén Jordán Gutiérrez.

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